QUERIDO PAPÁ:
Lamento haber generado una realidad en la cual no estuviste a mi lado. Perdóname por haberte usado para validar mi cuento de que yo no importo, de que soy invisible, de que no tengo voz, de que no merezco... Estoy convencida que en este momento, si vives, una lágrima corre por tu mejilla y que tu corazón, tanto como el mío anhela fundirse en un abrazo con esta mujer que tantas dudas alberga y que emanó de tí.
Hoy me siento en paz, he recuperado mi poder personal y mi corazón está abierto para ti, siempre lo ha estado. Te amo y te doy las Gracias por mi vida y doy Gracias al Universo por la tuya, porque sé que eres un hombre alegre, bondadoso y amoroso.
Por último, voy a compartirte que YO SOY UNA MUJER LIBRE, CONFIABLE Y AMOROSA.
Con amor, una soñadora que quiere alcanzar las estrellas, no importa cuán lejos se encuentren, comprometida con el Bien Mayor, TU HIJA,
KARINA POZOS CAJICA